Es increible que 1 subibaja reciclado y la calesita minúscula que ahí se ven hayan podido TRIPLICAR el valor de la casa que me aloja.
Todavía no se le ocurrió a ningún vecino instalar el tradicional "kiosco de la plaza", ni el "tren de la alegría".
Tal vez inaugure el "trineo de la alegría". Es la única forma de que mis perros sean la "tracción" del barrio.
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