sábado, 18 de abril de 2009

Qué manera de sacar porquerías a la calle





Informe a petición.

Una mañana me desperté varias veces (unas cuantas) escuchando ruidos de herramientas. Allá por la octava vez, tipo 13:00, me levanté indignado dispuesto a preguntar qué era ese escándalo a esas horas.

Me veo un grupo de caballeros ensamblando lo que bien podría definirse como "una tapera" de madera y chapas.

Con -El Sujeto A- temimos la usurpación del terreno baldío, y si bien se idearon pronósticos negativos en base a dicha situación, se decidió no convocar a la fuerza pública, al dueño del terreno, ni a la implacable combinación queroseno-fósforo.

El control de la situación a través de las ventanas de mi domicilio era constante y metódico. -El Sujeto A- notó el lujo de aquellos autos vinculados al operativo, y me lo hizo saber con la frase "ya llevo anotadas 4 patentes".

Grande fue mi sorpresa cuando, paseando en compañía (por quien daremos en llamar 'Nach', testigo protegido), presencié la llegada y permanencia de efectivos policiales. Sin bajarse del vehículo estuvieron algunos minutos y su retirada dio paso a la conjetura de que "había complicidad, connivencia, tongo".

El paso de las horas de incesante labor por parte de los nuevos vecinos; la cantida de toneladas depositadas en vereda; el uso de picos, palas, carretillas y baldes por parte de albañiles, amas de casa, niños y discapacitados nos obligó a reflexionar sobre la creciente probabilidad de que se tratase de sacrificada gente de bien.

Se pasan el día y la noche sentados en sillas plegables frente a una mesa plegable (como logra verse en la última evidencia fotográfica, detrás del tronco).

Debido a la celeridad en el trabajo realizado por los propietarios, el aspecto del terreno ya no es el de estas fotos tomadas recientemente. Si consideran que el terreno de las fotos está "limpio y prolijo", lo considerarían "sucio y descuidado" si vieran cómo está ahora.

Corresponde que haga un mea-culpa reconociendo ante toda la familia que durante los últimos 2 años arrojé los desperdicios de los perros a través de la medianera, siempre en un mismo punto, evitando así el desagradable trabajo de lidiar con bolsas de nylon. En ese lugar hoy debería haber una placa de bronce en memoria de la persona que la paleó y trasladó en carretilla. Si los nuevos vecinos son gente de ingenio similar al de la media, deberían haber justificado ese montículo con "pero qué perro de mierda. Siempre cagó en el mismo lugar. En cuanto quiera entrar le tiro". Debe ser esa la razón por la que se la pasan sentaditos en la entrada.

En definitiva, fuimos los malos vecinos desde mucho antes de que ellos llegaran.

Nota al margen: En el primer día del operativo un reconocido vecino nuestro nos advirtió de la condición de "chorros" de los nuevos propietarios. Asombrosamente esta frase no motivó precauciones adicionales por parte de -El Sujeto A-. El dengue es el actual enemigo.

2 comentarios:

Marce dijo...

Muy buena la actuacion del sujeto A: "ya llevo anotadas 4 patentes".
Gracias por el informe, por favor ampliar.

Noe dijo...

Marcela deja te joder! yo vi el rancho, son dos tablones y una chapa...si si, ya sabemos que afea la fachada de la casuela :)