sábado, 31 de enero de 2009

¿Y la aneda?

Estaba yo en paños menores surfeando la red, a las 13 horas. Escuchaba a Roberto entrar el auto al garage, y una vez que oí detenerse el rugido (la tos) del motor, fui testigo auditivo de una secuencia creciente en sus decibeles:

"Fox... ¡Fox!...... ¡¡¡¡¡¡¡¡FOX!!!!!!!!"
-Efecto doppler de un auto pasando a toda velocidad.
¡¡PUM!!
"...Pero. ¡¡VAYA PARA ADENTRO!!"

Me atavié con mi short de baño, y salí al living para abrir la puerta de calle dispuesto a juntar las menudencias más cercanas. Pero en el mismísimo living me lo encuentro a Fox agitado, con expresión sonriente. No daba crédito a mis ojos.
En ese momento llega Roberto desde el estrecho pasillo del garage, quien con mirada amenazante hacia Fox dice "Pero qué perro de mierda ¿Podés creer que se dio de frente contra la puerta del auto que pasaba?".

Por haberme hecho la idea de que iba a tener que enterrar a Fox en varios pozos, en ese momento la situación no me causó la gracia que durante el almuerzo sí me causaría. Estando frente al plato de churrasco y tortilla escrutaba a Fox intentando entenderlo. Cuando ordené los hechos en mi cabeza tuve un acceso de risa que fue potenciado al escuchar el relato de Roberto:
"Rebotó contra el auto y quedó caminando en la calle medio desorientado. Cuando se metía de vuelta para la casa le dí un coscorrón que se va a acordar. Ligaba de todos lados. Habrá pensado -qué salida rara esta-."

A todos nos tiene que hacer mucha gracia. Pero la próxima va a ser para informar la defunción del ya pelotudo.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No entiendo como este post no esta acompaniado por la foto de Fos con la cara sonriente una vez en el living...

Anónimo dijo...

JAJJAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAA